Chucho, o las etiquetas.
¡Chucho!* era la “respuesta automática” de las maestras siempre que se escuchaba algún ruido, si alguien reía o si alguien gritaba ¡Maestra!. Chucho fue mi primer amigo de la infancia pues lo conocí mucho antes de que entráramos a la Primaria. Es verdad que tenía más energía que todos, siempre fue fuerte y coordinado. Muy buen jugador de futbol y, en general, en todos los deportes. Aunque tenía bajas notas, era el mejor deportista y, estoy seguro que si se calificaran la amistad, la destreza o la nobleza, él habría ocupado el primer lugar indiscutible.
Por supuesto que no siempre era el único que hacía travesuras, ya que todos las hacíamos. Recuerdo una ocasión en que otro compañero hizo una travesura y, como siempre, la maestra de inmediato culpó a Chucho. Él no era el culpable, y todos lo sabíamos. Hizo un mínimo esfuerzo para evitar el castigo diciendo: “Yo no fui, maestra”. La maestra le preguntó: “¿Quién fue?” Él calló y soportó el castigo sin volver a protestar. Nadie lo defendió, ya que implicaba delatar al verdadero culpable. Yo tampoco estuve a la altura que Chucho merecía, lo sé. En el recreo le pregunté: “¿Por qué no dijiste que fue Mario?” Su respuesta, me dejó con una mezcla de admiración y tristeza: “¿Para qué? Yo ya estoy acostumbrado a los castigos y Mario no”. Así era Chucho. Fuerte, no sólo físicamente, sino para soportar sobre su espalda las culpas ajenas; pero su desesperanza me dolió. Era un chiquillo y no supe qué decirle.
Chucho tenía la etiqueta de “travieso”. Esta etiqueta le acompañó durante todos sus años escolares. Le era imposible librarse de ella. Al inicio de un nuevo ciclo escolar, la maestra anterior "advertía" a la nueva.
¿Qué son, entonces las etiquetas? Son adjetivos, principalmente juicios de valor sobre la persona. Ya sea sobre su físico (el “flaco” o la “bonita”), sobre su comportamiento (el “travieso” o el “tímido”), sobre sus aptitudes (el “debilucho”, el “inteligente”), actitudes, creencias, carácter, sentimientos y hasta por detalles tan ajenos al etiquetado, como “el mayor” de la familia o el “pilón”. En otras épocas, afortunadamente ya superadas, era un estigma ser "bastardo", "hijo natural" o ser "hijo de padres divorciados".
Las etiquetas limitan tanto al etiquetado como a los etiquetadores. Sin embargo, es el etiquetado quien más la sufre, ya que la conservará durante muchos años más. Muchas veces, hasta el fin de su vida, mucho tiempo después de que los demás se hayan olvidado de ella. A todos nos “cuelgan” nuestras etiquetas. Podemos "protestar" por ellas, pero solemos acostumbrarnos pronto y, peor aún, a darlas por ciertas. El problema se agrava más porque los etiquetados sabemos, en nuestro interior, que NO somos lo que la etiqueta dice, pero nos “rendimos” ante ella, traicionándonos. Y, si somos capaces de traicionarnos, entonces nos sentimos indignos. Merecedores y capaces de las peores cosas. La peor traición es a uno mismo y esto lo hacemos todo el tiempo.
Cuando etiquetamos a otros, aceptamos nuestras etiquetas o nos etiquetamos a nosotros mismos, nos privamos de descubrir los demás aspectos del etiquetado. Todos somos seres valiosos y, en la medida en que nos permitimos descubrirlo y aceptarlo, enriquecemos nuestro mundo.
Cuando descubrimos que el etiquetado o nosotros mismos no somos lo que “siempre creímos” solemos sorprendernos. Sin embargo, no faltará quien se aferre a su creencia de que la etiqueta (propia o ajena) es verdadera, por más pruebas que la vida le de en contrario.
Muchas veces sólo es necesario que una sola persona “pegue” una etiqueta a alguien para que los demás la den por buena, sin siquiera usar su propio criterio. Estamos más que listos para poner y emplear etiquetas de todo tipo: buenas o malas, graciosas u odiosas, acertadas o no. Solemos emplearlas por “pereza mental” ya que así “simplificamos” nuestra visión del mundo, sin darnos cuenta de cuánto nos limitamos. Etiquetamos a todo el mundo, a nuestros hijos, a nuestros alumnos, a los padres, a los amigos, a los clientes y hasta a nuestras mascotas. Las etiquetas suelen reflejar nuestra percepción de los “valores” que consideramos correctos e incorrectos.
Ya te habrás dado cuenta qué tan dañino es “pegar” etiquetas. Las etiquetas son un "estigma" para el etiquetado. Incluso las etiquetas “buenas”, puestas con las mejores intenciones, suelen representar una carga para el etiquetado. Podemos decir de un niño que es “muy inteligente” y sufrirá en la medida en que no se permitirá fallar, sobre todo porque sabe que, en realidad, no siempre podrá estar a la altura de esta expectativa.
Una misma etiqueta puede significar algo positivo para ti y puede ser lo contrario para otros, o viceversa. Por ejemplo, ser “rebelde” lo puedes considerar como algo que te permite destacar y hacer cosas nuevas, por lo tanto deseable; o puedes sentirla como algo que te trae problemas y, por tanto, indeseable. En mi experiencia, he encontrado gente que, con orgullo, portan sus etiquetas y están dispuestas a mostrarlas a todo el mundo. Somos nosotros quienes le damos el verdadero sentido a nuestras etiquetas. Realmente, las etiquetas por sí mismas, son menos dañinas que aquello que "nos decimos" de ellas.
Otro gran problema surge porque la etiqueta es aceptada, mayormente, cuando viene de cualquier ascendente moral: padres, maestros, abuelos y personas que, supuestamente, están para enseñarnos y protegernos. Así que, entre más pequeños e indefensos, la etiqueta suele ser más aceptada sin poderse cuestionar. Es fácil rechazar las etiquetas que nos ponen los "iguales"; pero es muy difícil rechazar las que vienen de aquellos en quienes confiamos y en quienes amamos.
Cuando digo “pegar” las etiquetas lo digo con toda intención, ya que son totalmente “desprendibles”. No digo que para todos sea igual de fácil hacerlo, pero es totalmente posible. La dificultad surge cuando nos sentimos “indignos” por habernos traicionado y, por ello, las etiquetas son más “aceptables” que nuestra propia imagen. Así, las etiquetas pasan a ser un arma de defensa, y fortalecen su adherencia convirtiéndose en nuestras “aliadas”, al ocultar nuestra “terrible verdad” ante los demás.
En realidad todas las etiquetas están equivocadas, ya que no es verdad que “somos O no somos”, sino “somos Y no somos”. Este pequeño cambio, de una sola letra en nuestro pensamiento (de una conjunción disyuntiva a una copulativa) hará maravillas en nosotros. Pero de esto platicaremos más adelante.
Si quieres darte la oportunidad de explorar tu potencial y librarte de tus etiquetas, te recomiendo el siguiente ejercicio.
Ejercicio. Reconocer nuestras etiquetas.
a) Elabora una lista con aquellas etiquetas que puedas reconocer. Seguramente muchas veces has dicho: “hago esto porque…soy distraído, flojo, egoísta, etc.”, pues bien, ahí tienes una pista. No importa si el juicio es “bueno” o “malo”, sólo sé consciente de cuáles son las tuyas.
b) Añade a cada etiqueta de tu lista el calificativo de “deseable” o “indeseable” según tu punto de vista.
c) Elige una etiqueta “deseable” y pregúntate ¿SIEMPRE me comporto así? ¿JAMÁS fallo en ella?. Date cuenta que es imposible SER la etiqueta. Date cuenta que no ERES lo que dice tu etiqueta.
d) Revisa una etiqueta “indeseable” y date cuenta cómo eres tú quien le da el “valor” a la etiqueta. Pregúntate ¿cómo, cuándo o bajo qué circunstancias esta etiqueta “indeseable” podría ser “deseable”?
e) Elige cualquier etiqueta de tu lista. ¿Recuerdas quién te la “pegó”? ¿Recuerdas desde cuándo la tienes? Y contéstate si, después de todos estos años que han pasado, ¿crees seguir teniendo que portar esta etiqueta? Revisa qué “ganancia” tienes con cada etiqueta, ¿para qué te sirve tenerla?, ¿de qué te sirve o protege esta etiqueta?, ¿la usas para lograr algo?, ¿qué logras con ella?
f) Repite las dinámica c), d) y e) con las demás etiquetas.
Enoch Alvarado
* "Chucho" es el nombre cariñoso para los llamados Jesús en algunas partes de México.
9 de diciembre de 2008
6 de noviembre de 2008
Chistes de condones
Chistes de condones
Para que vean que cuando la inspiración se va... se va.
Estos sucedieron en la farmacia:
- (Cliente presumido) ¿Tendrá condones de 30 cm de largo?
- (Dependiente) Por favor, pásenme una cajita de condones de "TALLA MEDIANA"
- (Cliente gangoso) "Me ha um comdóm"
- (Dependiente) "Aquí tiene, joven"
- (Gangoso) "¿y com e'o voy a amadadme os zapa'os?"
- (Cliente) "¡Déme un condón!
- (Dependiente) "Joven, cuide su lengua"
- (Cliente) "¡Déme dos condones!"
- (Cliente) "¿Podría venderme 50 condones?
- (Dependiente) "¿No prefiere que se lo enmique para que le salga más barato?"
- (Cliente refinado) "Hágame el favor de venderme un preservativo
- (Dependiente) "A eso se le llama condón"
- (Cliente refinado) "Hágame el favor de venderme un DON preservativo"
- (Sacerdote) "Me da unos preservativos, por favor"
- (Dependiente) Señor cura... ¿para qué los necesita usted?
- (Sacerdote) Es por si la "santa sede"
- (Cliente) "Me da una cajita de preservativos"
- (Dependiente) "¿Para soltero o para casado?"
- (Cliente) "¿En qué consiste la diferencia?"
- (Dependiente) "Para solteros trae 7: Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo. Y la de casado trae 12: Enero, Febrero, Marzo ..."
- (Cliente gallego) "Dame una cajita de 30 preservativos, chaval. Que eso del S.I.D.A. es cosa seria y yo siempre traigo uno puesto".
- (Dependiente) "¿Y no se lo quita para nada?
- (Cliente gallego) "Josú, pues sólo me lo quito para hacer pipí y para hacer el amor".
Por último, ¿saben cómo se quitan los preservativos los gays?
Echándose un pedito
Enoch Alvarado
"La lengua es el instrumento sexual que algunos degenerados usan para hablar"
-Woody Allen
Para que vean que cuando la inspiración se va... se va.
Estos sucedieron en la farmacia:
- (Cliente presumido) ¿Tendrá condones de 30 cm de largo?
- (Dependiente) Por favor, pásenme una cajita de condones de "TALLA MEDIANA"
- (Cliente gangoso) "Me ha um comdóm"
- (Dependiente) "Aquí tiene, joven"
- (Gangoso) "¿y com e'o voy a amadadme os zapa'os?"
- (Cliente) "¡Déme un condón!
- (Dependiente) "Joven, cuide su lengua"
- (Cliente) "¡Déme dos condones!"
- (Cliente) "¿Podría venderme 50 condones?
- (Dependiente) "¿No prefiere que se lo enmique para que le salga más barato?"
- (Cliente refinado) "Hágame el favor de venderme un preservativo
- (Dependiente) "A eso se le llama condón"
- (Cliente refinado) "Hágame el favor de venderme un DON preservativo"
- (Sacerdote) "Me da unos preservativos, por favor"
- (Dependiente) Señor cura... ¿para qué los necesita usted?
- (Sacerdote) Es por si la "santa sede"
- (Cliente) "Me da una cajita de preservativos"
- (Dependiente) "¿Para soltero o para casado?"
- (Cliente) "¿En qué consiste la diferencia?"
- (Dependiente) "Para solteros trae 7: Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado y Domingo. Y la de casado trae 12: Enero, Febrero, Marzo ..."
- (Cliente gallego) "Dame una cajita de 30 preservativos, chaval. Que eso del S.I.D.A. es cosa seria y yo siempre traigo uno puesto".
- (Dependiente) "¿Y no se lo quita para nada?
- (Cliente gallego) "Josú, pues sólo me lo quito para hacer pipí y para hacer el amor".
Por último, ¿saben cómo se quitan los preservativos los gays?
Echándose un pedito
Enoch Alvarado
"La lengua es el instrumento sexual que algunos degenerados usan para hablar"
-Woody Allen
Chistes crueles
Chistes crueles
Una selección de chistoretes de humor negro. Sí ya sé que cualquiera pone chistes en su blog... pero es que no tengo ganas de pensar.
Anuncio clasificado.
Se requieren anoréxicos y anoréxicas para filmación de un documental sobre el holocausto.
Niños, vamos a practicar la porra de la escuela. Todos juntos. A la una, a las dos y a las tres:
¿Dónde está mi papá? No sé No sé
¿Dónde está mi mamá? No sé No sé
¡Que viva el orfanatorio San José!
¡Siñora!, ¡el bebé s’hizo popó!
Pues cámbiale el pañal.
No, siñora, ¡si cayó di la ventana!
¿Qué es amarillo, gira, gira, gira y se pone rojo?
Un pollito en una licuadora
¿Qué hace un cuadripléjico en un monte?
La fotosíntesis.
Estaba parado un pollito afuera de una rosticería cuando pasa un perro y le pregunta:
- ¿Qué haces ahí, pollito?
Y el pollito responde:
- Esperando a que mi mamá se baje de la rueda de la fortuna.
¿Cuál es el colmo de un leproso?
Que se le caiga la cara de vergüenza
Niño mosquito a mamá mosquito:
- Mamá, ¿puedo ir al teatro con mis amigos?
- Sí, hijo. Nada más cuídate de los aplausos.
Un niño le dice a la mamá:
- "Mamá, mamá, ¿me puedo comer otro hielito?"
- "Hijo, si te sigues comiendo los hielos, tu hermanito va a llegar descompuesto a la funeraria."
¿Cual es el colmo de la autodestrucción?
Un leproso epiléptico.
¿Cual es la diferencia entre atropellar a un argentino y a un perro?
- Que antes de atropellar al perro se escucha una frenada.
¿Cual es el animal más rápido del mundo?
- Una gallina cruzando una aldea africana.
- Señora, ¿puede bajar Quasimodito a jugar al basketball?
- Pero niños, si saben que Quasimodito no tiene brazos ni piernas.
- Si, pero rebota bien padre.
- Señora, ¿puede bajar Quasimodito a jugar al béisbol?
- Pero niños, si saben que Quasimodito no tiene brazos ni piernas.
- Si, pero lo queremos para cojín de primera base.
¡Señora! ¡Señora! ¡A su esposo le acaba de pasar una aplanadora por encima!
Échenlo por debajo de la puerta, porque me estoy bañando
¡Mamá! En la calle, acaban de atropellar a una señora que se parecía a ti
¿Mamá? … ¿Mamá?
Érase una vez en Auschwitz:
- ¡Prisioneros! Una noticia buena y una mala
- (Todos) ¡La buena!¡La buena!
- Por orden del Fürher, todos serán enviados a los mejores hoteles de Europa
- (Todos) ¡Viva! ¡Viva! ¿Y la mala?
- La mala es que será en calidad de jabón, lámparas y encuadernando libros.
¿Cuál es la diferencia entre los judíos y las pizzas?
En que las pizzas no gritan dentro del horno
Enoch (Clemente) Alvarado
Una selección de chistoretes de humor negro. Sí ya sé que cualquiera pone chistes en su blog... pero es que no tengo ganas de pensar.
Anuncio clasificado.
Se requieren anoréxicos y anoréxicas para filmación de un documental sobre el holocausto.
Niños, vamos a practicar la porra de la escuela. Todos juntos. A la una, a las dos y a las tres:
¿Dónde está mi papá? No sé No sé
¿Dónde está mi mamá? No sé No sé
¡Que viva el orfanatorio San José!
¡Siñora!, ¡el bebé s’hizo popó!
Pues cámbiale el pañal.
No, siñora, ¡si cayó di la ventana!
¿Qué es amarillo, gira, gira, gira y se pone rojo?
Un pollito en una licuadora
¿Qué hace un cuadripléjico en un monte?
La fotosíntesis.
Estaba parado un pollito afuera de una rosticería cuando pasa un perro y le pregunta:
- ¿Qué haces ahí, pollito?
Y el pollito responde:
- Esperando a que mi mamá se baje de la rueda de la fortuna.
¿Cuál es el colmo de un leproso?
Que se le caiga la cara de vergüenza
Niño mosquito a mamá mosquito:
- Mamá, ¿puedo ir al teatro con mis amigos?
- Sí, hijo. Nada más cuídate de los aplausos.
Un niño le dice a la mamá:
- "Mamá, mamá, ¿me puedo comer otro hielito?"
- "Hijo, si te sigues comiendo los hielos, tu hermanito va a llegar descompuesto a la funeraria."
¿Cual es el colmo de la autodestrucción?
Un leproso epiléptico.
¿Cual es la diferencia entre atropellar a un argentino y a un perro?
- Que antes de atropellar al perro se escucha una frenada.
¿Cual es el animal más rápido del mundo?
- Una gallina cruzando una aldea africana.
- Señora, ¿puede bajar Quasimodito a jugar al basketball?
- Pero niños, si saben que Quasimodito no tiene brazos ni piernas.
- Si, pero rebota bien padre.
- Señora, ¿puede bajar Quasimodito a jugar al béisbol?
- Pero niños, si saben que Quasimodito no tiene brazos ni piernas.
- Si, pero lo queremos para cojín de primera base.
¡Señora! ¡Señora! ¡A su esposo le acaba de pasar una aplanadora por encima!
Échenlo por debajo de la puerta, porque me estoy bañando
¡Mamá! En la calle, acaban de atropellar a una señora que se parecía a ti
¿Mamá? … ¿Mamá?
Érase una vez en Auschwitz:
- ¡Prisioneros! Una noticia buena y una mala
- (Todos) ¡La buena!¡La buena!
- Por orden del Fürher, todos serán enviados a los mejores hoteles de Europa
- (Todos) ¡Viva! ¡Viva! ¿Y la mala?
- La mala es que será en calidad de jabón, lámparas y encuadernando libros.
¿Cuál es la diferencia entre los judíos y las pizzas?
En que las pizzas no gritan dentro del horno
Enoch (Clemente) Alvarado
1 de noviembre de 2008
Poemas
Poemas
Aquí están algunos de mis poemas publicados en mi libro (Guía del perfecto amante, Ed. Planeta).
Cómo pasan los días
Cómo pasan los días
y yo imaginándote.
Cómo pasa la vida
y yo esperándote.
Cómo pasan las noches
y yo soñándote.
Cómo pasan mis ansias
y yo dibujándote.
Cómo mueren mis sueños
y no estás conmigo.
Mis palabras
Si mis palabras fueran mis manos
no acariciaran tu oído sino tu cuerpo.
Si mis palabras fueran mi boca
sobre tu boca un beso depositarían.
Y si mis palabras no fueran palabras,
serían, tal vez, una esperanza.
Si mis palabras fueran mis labios
no acertarían sino murmurar tu nombre.
Si mis palabras fueran mis ojos
no delatarían mejor mis sentimientos.
Pero mis palabras son, tan sólo palabras
que, tímidas, apenas alaban tus encantos.
Si mis palabras fueran mi alma
te acompañarían hasta la eternidad.
Si mis palabras fueran mis días
en ellos te encontrarías por siempre.
Pero mis palabras son secretos
que guardo dentro del corazón.
Tú colmas mis sueños
Tú colmas mis sueños
como la espuma a las olas,
como el rocío a la rosa
como un beso de amor.
Tú llenas mi vida
como las nubes al cielo,
como la música al viento,
como un regalo de Dios.
¡Ven!, ven a amarme
y a darme tu alma,
deja vivir de tus ansias,
dame tu corazón.
Deja beber de tus labios,
deja sentir tus caricias,
deja gozar la delicia
de perderme en tu piel.
Cuando lloran mis ojos
Cuando lloran mis ojos
y estás, tú, distante,
y mis brazos te buscan
sin poder alcanzarte,
y mis labios tan sólo
pronuncian tu nombre,
y el corazón dicta
y la mano responde,
¿Por qué tan callado?
y nadie comprende
que sólo en mi mente
me aviva el recuerdo
y la misma esperanza
de volver a verte,
de reunirme contigo
y jamás separarnos,
llenarte de vida,
tenerte en mis brazos,
mirarte a los ojos
y besarte los labios.
Háblame de ti
Háblame de ti, de tus tristezas y alegrías.
Háblame de ti, de tus dudas y tu fe.
Háblame de ti, de tus noches y tus días.
Háblame de ti, de tu silencio y de tu voz.
Háblame de ti, con el brillo de tus ojos.
Háblame de ti, con la voz del corazón.
Háblame de ti, con la ternura de tu alma.
Y si has dicho todo, no importa, háblame de ti.
Hoy escribo para ti
Hoy escribo para ti
una canción de madrugada
para decir con ella
cosas calladas,
nuevas esperanzas,
cosas soñadas,
cosas simples, tal vez,
que hoy escribo para ti.
Hoy escribo para ti
una historia de ilusiones
para decir con ella,
tal vez, ciertas confesiones.
Decir con ella,
no sé, razones,
que hoy escribo para ti.
Hoy escribo para ti
al recordarte toda,
y para describir
tus ojos, tu boca,
tu alma, tu cuerpo,
al sentir ansias locas
de gritar mis sentimientos
y de escribir, hoy, para ti.
Hoy escribo para ti,
al sentirte ausente,
para pedirle al cielo
que mi vida fueses.
Hoy escribo para ti
y, si no escuchas,
no importa,
hoy escribo para ti.
Contarás, siempre, conmigo
Si te sientes triste y sola
y no entiendes tu destino.
Si te encuentras abatida
y has perdido el camino.
Si te mueres por un mimo
cuando todos se han marchado.
Si el futuro es incierto,
si resientes el pasado.
Si no hayas quien escuche
y en tus ojos hay rocío.
Si no existe quién comprenda
y en tu cuerpo sientes frío.
Si te sientes muy pequeña
y requieres de un regazo
donde hallarte protegida,
si deseas un abrazo.
Si esperas la caricia
de una mano en tu mano.
Si te falta una sonrisa,
si extrañas un hermano.
Si suspiras por un hombro
donde acuestes tu cabeza.
Quién tu llanto seque a besos
cuando aumente la tristeza.
Si tus labios no recuerdan
la tibieza de una boca.
Si deseas la confianza
y el secreto de una roca.
Si te falta un amigo
piensa en mí cada momento
contarás, siempre, conmigo.
Enoch Alvarado
Aquí están algunos de mis poemas publicados en mi libro (Guía del perfecto amante, Ed. Planeta).
Cómo pasan los días
Cómo pasan los días
y yo imaginándote.
Cómo pasa la vida
y yo esperándote.
Cómo pasan las noches
y yo soñándote.
Cómo pasan mis ansias
y yo dibujándote.
Cómo mueren mis sueños
y no estás conmigo.
Mis palabras
Si mis palabras fueran mis manos
no acariciaran tu oído sino tu cuerpo.
Si mis palabras fueran mi boca
sobre tu boca un beso depositarían.
Y si mis palabras no fueran palabras,
serían, tal vez, una esperanza.
Si mis palabras fueran mis labios
no acertarían sino murmurar tu nombre.
Si mis palabras fueran mis ojos
no delatarían mejor mis sentimientos.
Pero mis palabras son, tan sólo palabras
que, tímidas, apenas alaban tus encantos.
Si mis palabras fueran mi alma
te acompañarían hasta la eternidad.
Si mis palabras fueran mis días
en ellos te encontrarías por siempre.
Pero mis palabras son secretos
que guardo dentro del corazón.
Tú colmas mis sueños
Tú colmas mis sueños
como la espuma a las olas,
como el rocío a la rosa
como un beso de amor.
Tú llenas mi vida
como las nubes al cielo,
como la música al viento,
como un regalo de Dios.
¡Ven!, ven a amarme
y a darme tu alma,
deja vivir de tus ansias,
dame tu corazón.
Deja beber de tus labios,
deja sentir tus caricias,
deja gozar la delicia
de perderme en tu piel.
Cuando lloran mis ojos
Cuando lloran mis ojos
y estás, tú, distante,
y mis brazos te buscan
sin poder alcanzarte,
y mis labios tan sólo
pronuncian tu nombre,
y el corazón dicta
y la mano responde,
¿Por qué tan callado?
y nadie comprende
que sólo en mi mente
me aviva el recuerdo
y la misma esperanza
de volver a verte,
de reunirme contigo
y jamás separarnos,
llenarte de vida,
tenerte en mis brazos,
mirarte a los ojos
y besarte los labios.
Háblame de ti
Háblame de ti, de tus tristezas y alegrías.
Háblame de ti, de tus dudas y tu fe.
Háblame de ti, de tus noches y tus días.
Háblame de ti, de tu silencio y de tu voz.
Háblame de ti, con el brillo de tus ojos.
Háblame de ti, con la voz del corazón.
Háblame de ti, con la ternura de tu alma.
Y si has dicho todo, no importa, háblame de ti.
Hoy escribo para ti
Hoy escribo para ti
una canción de madrugada
para decir con ella
cosas calladas,
nuevas esperanzas,
cosas soñadas,
cosas simples, tal vez,
que hoy escribo para ti.
Hoy escribo para ti
una historia de ilusiones
para decir con ella,
tal vez, ciertas confesiones.
Decir con ella,
no sé, razones,
que hoy escribo para ti.
Hoy escribo para ti
al recordarte toda,
y para describir
tus ojos, tu boca,
tu alma, tu cuerpo,
al sentir ansias locas
de gritar mis sentimientos
y de escribir, hoy, para ti.
Hoy escribo para ti,
al sentirte ausente,
para pedirle al cielo
que mi vida fueses.
Hoy escribo para ti
y, si no escuchas,
no importa,
hoy escribo para ti.
Contarás, siempre, conmigo
Si te sientes triste y sola
y no entiendes tu destino.
Si te encuentras abatida
y has perdido el camino.
Si te mueres por un mimo
cuando todos se han marchado.
Si el futuro es incierto,
si resientes el pasado.
Si no hayas quien escuche
y en tus ojos hay rocío.
Si no existe quién comprenda
y en tu cuerpo sientes frío.
Si te sientes muy pequeña
y requieres de un regazo
donde hallarte protegida,
si deseas un abrazo.
Si esperas la caricia
de una mano en tu mano.
Si te falta una sonrisa,
si extrañas un hermano.
Si suspiras por un hombro
donde acuestes tu cabeza.
Quién tu llanto seque a besos
cuando aumente la tristeza.
Si tus labios no recuerdan
la tibieza de una boca.
Si deseas la confianza
y el secreto de una roca.
Si te falta un amigo
piensa en mí cada momento
contarás, siempre, conmigo.
Enoch Alvarado
Suscribirse a:
Entradas (Atom)