23 de marzo de 2009

Diccionario Náhuatl-Español

Diccionario Náhuatl-Español

En internet circulan ya algunas cuantas palabras en lengua náhuatl. Quise reunirlas y añadir nuevas palabras.

Náhuatl - Español
Acamapichtli - Invitación para ir a acostarse
Acapulco - Cantina
Acatempan - Panadería
Acatlán - Los encontré
Acattopa - Límite
Achtopa - Fibras de algodón empleadas para limpieza
Aguacatl - ¡Golpe avisa!
Ahuehuetl - Obligadamente
Ahuízotl - Tener la razón
Atizapán - Echar aire al horno de la panadería
Atlacomulco - Robo frecuentemente
Axayácatl - Lejano
Axólotl - Cercano
Áyotl - Encuentro
Ayotla - Amante
Azteca - ¡Muévete a un lado!
Cacahuamilpa - Aguas negras para riego
Cacahuatl - Diarrea
Cacaxtla - Deshechos orgánicos
Cacomixtle - ¿Qué alimentos tomaste?
Calmecac - Tómelo con calma
Cayecualli - Preguntar por una dirección
Chabacano - ¡No vengas, niña!
Chachalaquiztli - Político guanajuatense
Chalco - Agua estancada
Chichicuilotl - Mujer bien formada
Chichimecapan - Mastectomía
Chichonal - Busto generoso
Chiconcuac - Patito
Chimaliztac - Se ve realmente enfermo
Chimalpopoca - Dificultad en la micción y la defecación
Chinampina - Mujer oriental inclinada
Chipotle - Golpe en la cabeza
Chontal - Lencería
Cocoyoc - Soy inteligente
Comalli - La madrina de nuestros hijos
Cuauhtemoc - Miedo a los perros
Cuicatl - Mujer policía
Cuicuilco - Pareja de policías
Cuitlacoche - Valet parking
Cuitlapan - Proteger el alimento
Culhuacán - Parte baja de la espalda
Huazontle - Enemigo de Batman
Huejotzingo - Perezoso
Huilota - Mujer de la mala vida
Huitzilopochtli - ¿Quieres postre?
Itzcalli - Acertadamente
Ixtlahuaca - Provoca náuseas
Iztacala - Sí cabe
Iztacíhuatl - No has cambiado nada
Iztapalapa - Esta es su humilde casa
Lancelotl - Caballero guerrero
Michin - Esposa
Mitla - Cincuenta por ciento
Mixcoac - Patos de mi propiedad
Miztontli - Señorita Adolescente Miss Carolina del Sur
Moctezuma - No me salen las cuentas
Nahual - Falda amplia
Nahuatlato - Aprendo a nadar
Nenepilli - Miembro no desarrollado
Nixtamallii - No está equivocada
Ocelotl - Celos compulsivos
Ollin Yoliztli - ¿Percibiste el aroma?
Papalotl - Noche de amor memorable
Quetzalcóatl - ¡Hola amigo!
Tacuba - Está borracho
Tacubaya - Se va el borracho
Tamalli - Se encuentra enfermo
Teocalli - ¿No me mientes?
Tepic - Produce ardor o comezón
Texcoco - Tres golpes en la cabeza
Texocotl - Resígnate
Tezcatlipocatl - ¡Está muy padre!
Tianguistenco - Poseo puestos ambulantes
Tizoc - Marca de reloj
Tlahtoani - Intento de coito anal
Tlahuac - Vendedor de agua
Tlatelolco - Esta mal de la cabeza
Tlaxcalli - En la calle siguiente
Toltecatl - Alimento formado por carne dentro de un pan
Topiltzin - Casco para evitar golpes en la cabeza
Totonaca - Enteramente corriente y vulgar
Tzintamalli - Transexual
Xicoténcatl - Convertirse en padres
Xitomatl - Personaje de televisión compañero de Perejílitl
Xochimilli - Bebida hecha con leche y chocolate en polvo
Xoconostle - Chocolate de marca suiza
Xocoyotzin - Soy cobarde
Xola - Abandonada
Zacazonapan - ¡Largo de aquí!
Zempazuchitl - Lo ignoro

Enochotzin

13 de marzo de 2009

El adorador de Quetzalcóatl

El adorador de Quetzalcóatl.

Había una vez, en el pueblo de Tutanpendéjotl, un viejo anciano indígena llamado Midiotzin, quien seguía creyendo en el dios Quetzalcóatl. El cura del pueblo luchaba incansablemente por hacerle entrar en razón, se bautizara cristiano y salvara su alma.
- (Cura) “Midiotzin, Quetzalcóatl no existe, jamás existió”.
- (Midiotzin) “No, tata. Yo sé que sí existió. Si él mesmito enseñó a mis antepasados a cultivar el maíz”.
- (Cura) “Probablemente existió el hombre; pero no es Dios”.
- (Midiotzin) “No, tata. Quetzalcóatl jue hombre pero también jué Dios. Eso es lo que mis viejos me contaron”.
- (Cura). “Pero adorar a Quetzalcóatl no te sirve de nada”.
- (Midiotzin) “No, si lo crea, tata. Yo li llevo sus elotitos toditos los Lunes y los pongo al pie de su imagen y él mi lo manda la lluvia y la cosecha sale retebuena”.
- (Cura) “¿Imagen? Pero si eso es una piedra”.
- (Midiotzin) “Donde asté mira una piedra yo miro a Quetzalcóatl. No lo es; pero como si lo juera”.
- (Cura) “Si la piedra desaparece, ¿dónde quedará tu dios?”.
- (Midiotzin) “Déjime li explico, tata. Quetzalcóatl lo istá en las plantitas, lo istá en il agua, lo istá en las nubis. Él mesmo las hizo y allí istá”.
- (Cura) “¿Ah si? ¿Y quién lo creó a él?”.
- (Midiotzin) “Naiden, tata. A Quetzalcóatl naiden lo hizo. Él siempre ha istado allí y siempre lo istará”.
- (Cura) “Pero estás creyendo en un Dios en el que creían las personas ignorantes hace cientos de años”.
- (Midiotzin) “Para Quetzalcóatl es lo mesmo uno que mil años, tata”.
- (Cura) “¿Dónde dice que Quetzalcóatl es Dios”.
- (Midiotzin) “Bueno, tata, pa’eso están los códices de mis agüelos donde clarito dice que Quetzalcóatl nos hizo a toditos los hombres del maíz”.
- (Cura) “¿Y dónde están esos dichosos códices?”.
- (Midiotzin) “No, pus ya los quemaron. Pero si lo platicaron a sus hijos y los hijos a sus hijos. Ansina me lo contaron mis padres y ansina lo creyo”.
- (Cura) “¿Y cómo sabes que tus códices decían la verdad?”.
- (Midiotzin) “A pus retifácil, tata. Los códices también lo decían qui isa era la verdá”.
- (Cura). “¿Y cómo sabes que eran divinos?”.
- (Midiotzin) “Pus porque tanta belleza en las palabras y lo que allí dice sólo pudo haber sido de Quetzalcóatl”.
- (Cura) “Pero Midiotzin, ya nadie cree en Quetzalcóatl”.
- (Midiotzin) “En mis tiempos, tata, sí lo éramos munchos. Pero los jueron matando o se jueron muriendo. Los que mataron por ser fieles a Quetzalcóatl, esos orita están con él cuidándonos desde el Chicnauhtopan”.
- (Cura) “Nada bueno saldrá de adorar a tu dios”.
- (Midiotzin) “Tata. Yo sin mi dios no soy nada. Él mi lo crió a mi di maíz y toditas las cosas di la Tierra. Todito lo bueno Salió de él”.
- (Cura) “Pero tu dios te ordena sacrificios humanos”.
- (Midiotzin) “No, tata. Eso hacíamos, pero ya no, tata. Era a los qui adoraban a otros dioses a los que debíamos sacrificar; pero ya no hacemos eso”.
- (Cura) “Entonces tus códices estaban mal”.
- (Midiotzin) “Sólo los entendimos mal, tata. Quetzalcóatl no si equivoca; pero nosotros, pus sí”.
- (Cura) “Te vas a ir al infierno por creer esas cosas”.
- (Midiotzin) “Nos dijo Quetzalcóatl que si creemos en él y hacemos lo que'l nos dijo, iremos al Chicnauhtopan; pero si mi olvido di él entonces entonces iré a Mictlán con todito y mis huarachitos. Yo no quiero ir al Mictlantli, tata”.
- (Cura) “Entiende, Midiotzin que sólo existe un Dios”.
- (Midiotzin) “Si lo sé. El único es Quetzalcóatl. Los otros son como dioses; pero no lo son. Como si jueran dioses chiquitos y unos son buenos y otros son malos. Mictantecutli es el más grande de los malos y vive en Mictlán; pero el mero mero di todos es Quetzalcóatl”.
- (Cura) “¿Pero cómo sabes que esos lugares existen?”.
- (Midiotzin) “Asté no lo sabe, porqui no si lo enseñaron sus tatas, tata; pero el Chicnauhtopan está más allá del ilhuícatl y Mictlán lo está muy dentro en la tierra, como si caváramos un pozo projundo”.
- (Cura) “Quiero bautizarte para que seas hijo de Dios”.
- (Midiotzin) “Ya mi lo hicieron hijo de Quetzalcóatl desde chiquito mi lo pusieron un círculo de tierra y ceniza de maíz en la espalda y en las plantas de los pieses”.
- (Cura) “Vamos a ver, Midiotzin. ¿Tu dios hace milagros?”.
- (Midiotzin) “Retiartos, tata. Sin ir más patrás, apenitas mi nietecito andaba retemalito y mi lo curó”.
- (Cura) “¿Y cómo sabes que lo curó tu dios”.
- (Midiotzin) “Ah, pus porqui yo mesmo se lo pedí retiharto y le llevé muchos elotitos tiernos, d’esos que li gustan”.
- (Cura) “¿Y si se hubiera muerto?”.
- (Midiotzin) “Antonces pus ni modo, sería porqui ansina lo quiso”.
- (Cura) “¿Y cómo sabes que estás en lo cierto?”.
- (Midiotzin) “Muy fácil tata, porqui así lo siente mi pecho y mi corazón no falla”.
- (Cura) “Estás ciego a la verdad de Dios”.
- (Midiotzin) “Tata, ¿por qué no quiere su mercé creer en Quetzalcóatl?”.
- (Cura) “Porque son inventos de la gente, basado en leyendas de gente, más ignorante aún, de cosas que pasaron hace cientos de años de las cuales jamás hay una sola evidencia de verdad, fuera de lo que tus códigos dicen que dicen”.
- (Midiotzin) “Tata, Pa'creer lo que su mercé me dice dígame, el suyo ¿en qué es distinto?”.

Enoch YotzinTéotl

9 de marzo de 2009

Cuentos absurdos, ridículos, estúpidos o increíbles… o todo junto.

Cuentos absurdos, ridículos, estúpidos o increíbles… o todo junto.

El dolor de pie y la aspirina.
Conocí un hombre que sufría enormemente por un constante dolor en un pie. Jamás acudió al doctor porque decía, podía ser algo grave y no quería saberlo. Además, una simple aspirina calmaba su dolor. Cuando el dolor volvía, otra pastilla. Cuando el dolor era fuerte, tomaba dos. Así pasó el resto de su vida, entre el dolor del pie y el alivio que la medicina le proveía. Cuando murió -por otras causas-, el médico que certificó su muerte, notó que tenía enterrado un clavito en el pie. Así vivimos la vida, eludiendo nuestro dolor por miedo y llenándonos de paliativos, cuando la solución -que consideramos imposible de existir- está más cerca de lo que creemos.

El vecino incómodo.
Había una vez un señor cuyos hijos se metían al jardín vecino cada vez que podían para tomar lo que allá encontraran. El vecino los dejaba porque aunque se llevaran algo de comida, también le hacían trabajitos ocasionales, aquellas cosas que sus propios hijos (unos chiquillos rebeldes y ruidosos que sólo pensaban en divertirse), jamás harían. Además, sabía que su padre, el señor de nuestro cuento, se dedicaba la mayor parte del tiempo a holgazanear y emborracharse. No sólo descuidaba su propiedad, la cual amontonaba ya pilas de basura, sino que maltrataba a sus hijos y golpeaba a su mujer. Sus constantes borracheras eran escandalosas y los gritos y golpes se oían hasta la casa del preocupado vecino. Cuando podía, ese mal vecino aventaba su basura a su patio y muchas veces se metía a su propiedad a provocar y escandalizar o a llevarse “prestado” lo que pudiera. Como la pequeña rejita de madera poco permitía el control de las constantes invasiones a su propiedad. El vecino decidió construir una barda que separara ambas casas. El señor de nuestro cuento, pregonó en todo lugar su disgusto porque el vecino estaba haciendo esa barda sin tomarlo en cuenta. Cualquier semejanza con el muro fronterizo entre USA y México es la puritita verdad.

El bote de remos.
Había una vez un bote de remos donde 13 personas trataban de cruzar un ancho mar. En esa lanchita, sólo remaba 1 de ellos. El que remaba, muchas veces se quejaba, y trataba de dejar de remar o remar lo menos posible cuando los demás no veían. Cuando era descubierto, era castigado. Los demás se quejaban todo el tiempo de lo lento que avanzaba la lancha y cuando venía una ola fuerte, los hacía retroceder muchas veces más de lo poco que habían avanzado. A veces, una ola alta introducía agua al bote y dificultaba aún más el avance. En varias ocasiones se discutió la situación entre todos; pero la decisión de la mayoría era que sólo aquél siguiera remando, aún cuando no avanzaran, retrocedieran o se hundieran. En México y sólo 1 de cada 13 personas paga impuestos sobre los ingresos.

La mina de oro.
Había una vez un pueblo donde se descubrió que las casas estaban construidas sobre un gran filón de oro. La alegría y algarabía fueron enormes. Como serían inmensamente ricos, se olvidaron de trabajar, cultivar la tierra y de muchas otras labores arduas. Se reunieron los habitantes del pueblo para ponerse de acuerdo cómo debían proceder con respecto de la nueva riqueza encontrada. Pero no se podían poner de acuerdo. Unos se negaban a que se excavara porque las casas se derrumbarían. Otros sólo aceptaban si ellos eran los únicos que podían excavar. Otros querían vender la mina y repartirse el dinero. Otros se negaban a que se explotara la mina porque aseguraban que los demás no entregarían bien las cuentas y se quedarían con una parte del dinero. Las discusiones subían de tono y nadie quería ceder en su postura. Mientras se ponían de acuerdo, de vez en cuando el jefe del pueblo y sus ayudantes recogían piedras que contenían alguna cantidad de oro. Al no ser puro, la vendían en unas cuantas monedas en el pueblo vecino, para poder llevar comida a la gente. El pueblo vecino, separaba el oro de la piedra, lo purificaba y lo vendía muy bien, muchas veces lo vendía de vuelta al pueblo de nuestro cuento. Con el dinero que obtenía por el oro, podía pagar todas las piedras que le llevaran. Pasaron muchos años, la pobreza era generalizada y agotaron gran cantidad del oro vendiéndolo por unas cuantas monedas, mientras los habitantes del pueblo jamás se pusieron de acuerdo. México ha agotado gran parte de sus reservas petroleras y recursos naturales y no hemos podido disfrutar de su riqueza.

El entrenador de basquetbol.
En un pueblo muy lejano, la gente tenía como sueño dorado lograr tan solo un campeonato de básquetbol, ya que solían realizar muy mal papel cada vez que jugaban contra otros equipos. Aún cuando costó muchísimo dinero, contrataron un entrenador de entre los mejores del mundo. Todos vitorearon su llegada y estaban seguros que, ahora sí, el nuevo entrenador haría posible el trofeo largamente soñado. El entrenador empezó a trabajar y pronto se dio cuenta que existía una regla que le obligaba a jugar con los mismos jugadores de siempre. El entrenador, cauteloso, pactó algunos partidos amistosos con rivales de poca importancia y logró algunas victorias. La gente se volvía loca de contenta y convirtió en héroes a los jugadores. Pero luego llegaron rivales más fuertes y el equipo demostró que no tenía calidad. El entrenador creyó, por un momento, que los habitantes del pueblo se darían cuenta y permitirían cambiar esa absurda regla. Pero no fue así. Fue criticado, abucheado y se le exigió su renuncia. Cuando el entrenador abandonó el pueblo ya era el ser más odiado y despreciado por todos. Esto no tendría nada de especial… sino que la misma historia se repitió una y otra vez, invariablemente, durante muchos, muchos años y el equipo… jamás logró un campeonato. Si se dieron cuenta que en México sucede lo mismo con el entrenador de la Selección Nacional de fútbol son muy "despiertos". Si se dieron cuenta que lo mismo sucede con los nuevos “gerentes”, con el nuevo “programa de cómputo”, con el nuevo “asesor de calidad” o con cada "Presidente de la República", entonces son sabios.

El viejo y la chimenea.
Había una vez un hombre gruñón que durante el frío Invierno se sentaba frente a la chimenea de su casa y decía: “chimenea, cuando me des calor, te pondré leña y encenderé”. Cualquier semejanza con nuestra actitud ante la vida es mera coincidencia.

La invitaciòn a misa.
Había una vez un señor que invitó a todos los vecinos a la misa y fiesta de cumpleaños del señor cura. Entre dos vecinos en particular, había un par que tenían muchos años de haberse enojado. Uno de ellos era el hombre rico del pueblo. El otro, un joven rebelde. El señor de esta historia se llevaba muy bien con el hombre rico, no sabemos si por miedo o por conveniencia; pero el compadre era sobrino del cura. Así que tuvo la feliz idea de mandarle una invitación al sobrino pidiéndole que, tan pronto terminara la misa, se fuera para su casita y “todos felices”, según él. Como sabía que estaba siendo descortés, le pedía en su carta que eso quedara entre ellos. El día de la fiesta, terminando la misa, el sobrino se despidió diciendo que iba porque no había sido invitado a la fiesta. Tal vez por ignorancia de lo sucedido o tal vez por cinismo, la esposa del anfitrión tachó de mentiroso al joven rebelde quien, para demostrar que no era un mentiroso, mostró a todos la invitación. El escándalo dentro de la casa fue mayúsculo. Unos se desvivían en disculpas con el vecino mientras que otros se sentían indignados. Los demás vecinos sólo reían y reían. Cualquier semejanza con Vicente Fox, George WC Bush y Fidel Castro es mera coincidencia.

El necio. (Cortesía involuntaria de mi hermana Ruth)
Platicaba un amigo a otro: “¿qué crees? Me pasé discutiendo dos horas con el nuevo empleado del otro departamento… ¡qué necio es!

La invitación.
Parte 1.
- ¿Entonces qué, cuate? ¿Vamos a chupar?
- Lo siento, no tengo lana.
- ¡Vamos!, yo invito.
Parte 2.
- ¿Entonces qué, cuate? ¿Vamos a comer?
- Lo siento, no tengo lana.
- Bueno, será otro día

Los tres cochinitos.
Había una vez, tres cochinitos que vivían en una casa. Sí, eran los mismos cerditos del otro cuento donde todos aprendimos que no importa si somos perezosos e irresponsables, ya que podemos “caerle” a la casa del que no lo es. Pero bueno, esa es otra historia y la nuestra sólo se refiere a lo que sucedía por las noches en esa casa. Llegada la hora de dormir, los puerquitos iban a la cama y se tapaban con una sola cobija. Como la cama era de uno solo de ellos y sólo tenía una pequeña cobija, los chanchitos pasaban frío ya que si uno jalaba la cobija para taparse, destapaba a los otros. Toda la noche se la pasaban jalando la cobija y jamás, como animales que eran, se les ocurrió buscar una solución que no fuera tirar más duro cada vez hasta que la rompieron. Cualquier semejanza con nuestros partidos políticos es la pura realidad.

Masiosare.
Érase que se era un señor que se quejaba de su familia con un amigo:
- “La verdad, no aguanto más. Mi señora es una fodonga y cochina que se la pasa todo el día desarreglada y ni siquiera me tiene la comida cuando llego. Mi hija me pide dinero a cada rato para comprarse ropa y tarjetas telefónicas. Mi hijo agarra mi coche y me lo deja sin gasolina por andar paseando a los cuates. Mi suegra es una vieja metiche que se la pasa jode que jode cada vez que puede, aunque yo la mantengo. Mi hermano es un conchudo que nada más va a mi casa a saquear el refrigerador. Mi madre se la pasa reprochándome que no le hablo por teléfono y que ella dio todo por mi y que yo le pago mal…”
- (Amigo). Caray, qué mala onda son.
- ¡Qué pasó! ¡Con mi familia no se meta!
Podemos criticarnos y destrozar a nuestro Gobierno… pero masiosare un extraño enemigo abrir la boca… entonces nos sale lo patriotas.

La imagen del hombre.
Había un hombre tan preocupado por su imagen que la única imagen que daba es la de un hombre que sólo se preocupaba de su imagen.

Enoch Alvarado

2 de marzo de 2009

No es lo mismo

No es lo mismo

Clasificación A
Tener un hambre atroz que tener un hombre atrás
Enchinarse el cuero que encuerarse el chino
América Latina que la tina de América
Un círculo vicioso que un vicio circuloso
Cuáles portales que tales por cuales
Bolsas en tela que telas embolsas
Los dolores de las piernas que las piernas de Dolores
Los perros de Charles que echarles los perros
La tormenta que se avecina que la vecina que se atormenta
Me río en el baño que me baño en el río
Los libros de texto que detesto los libros
El rio Missisippi que me hice pipí en el río
Una burra vieja que una vieja burra
Vivir en la calle de en medio que vivir en medio de la calle
Puré de tomate que tómate el puré
Trato hecho que te hecho teatro
Tengo malestar que tengo que estar mal
El fondo de la botella que la botella del fondo
Corazón Aquino que aquí no, corazón
Mi auto Mercedes Benz que Mercedes, ven a mi auto
El hombre de La Mancha que la mancha del hombre
El sida tiene cura que el cura tiene sida
Una cinta negra que una negra encinta
Clavar un piso que pisar un clavo
Pegarse un tiro que tirarse un pedo
Maniobrar que obrar maní
En la Calle Zaragoza que Sara goza en la calle
Un hombre en mal estado de coma que te comas un hombre en mal estado
El Conde del Salto del Agua que el Conde saltando en el agua
Un gato montés que montes un gato
El homenajeado que el ojo meneado
Apurar el saco que sacar el puro
Decir todo lo que se piensa que pensar todo lo que se dice
Todos los Urrea que los zurré a todos (gracias, Nacho)
Aleja la mora que la moraleja
La peña del panal que la pena del pañal
Una cosa por otra que una costra porosa

Clasificación B
La madre no tiene cura que el cura no tiene madre
Un Hada Madre que una madreada
Un hada te condena a dormir que dormir con una condenada
Quedar estupefacto que ser estúpido “de facto”
Un ponche rico que un pinche ruco
Ver con el rabillo del ojo que ver con el ojillo del rabo
Un saco de frijoles que te saquen los frijoles
Bañarse paulatinamente que en mi mente Paula se baña en tina
Coloco telas que telas coloco
Un cura con una sotana negra que un cura en el sótano con una negra
Ponte al fresco este besugo que ponte fresca y ya subo
Ramona Cabrera que ramera y cabrona
Huele a traste que atrás te huele
La barra de colgate que colgate de la barra
Mandar encolar que la cola mandar
Tejidos y novedades en el piso de encima que te jodes, no ves nada y encima te pisan
Al gas ¡salgan! que ¡salgan al gas!
La verdura que verla dura
Dejo el pan que el pandejo
Ese son te gusta a ti que te gusta a ti ese son
Palo de rosa que rosado del palo

Clasificación C
Venus, súbete al monte que súbete al monte de venus
Me como tu chocolate que me late que tu cocho me como
Ponerse el crepúsculo que ponerse crespo el -bliiiip-
Salir del tabernáculo que salir de -bliiiip- de la taberna
El piso de abajo que te piso el de abajo
Una estrella tuberculosa que ver tu -bliiiip- estrellado en una loza
Bolas de nieve blanca que Blanca Nieves en bolas
Las ruinas de Machu Pichu que un macho te arruine el picho
Tengo un dejo de pena por mi amigo que un tengo un amigo pendejo
Echarse en la playa virgen que echarse una virgen en la playa
Que cosa un saco y tome ponche que un cosaco te tome y ponche
Una silla de montar de cuero que te encuero y te monto en una silla
Un niño haciendo pipi que un pipi haciendo un niño
El papá de Rebeca Jones que Rebeca dé el papayón
Leche en polvo que le eché un polvo
Yoduro de metilo que yo te lo metí duro
El pepino no me va que me vacuno el pepino
El lecho de los siete enanitos que le echo siete en el anito
Te pongo repelente que te la pongo de repente
Un metro del encaje negro que un negro te encaje el metro
Subirse al metro en pajaritos que subirse en un pajarito de a metro
Entre, señora Meneses que señora, menéese pa’ que entre
Tu hermana en el jardín del edén que le den a tu hermana en el jardín
Besar la paloma de la paz que la paz de besarme la paloma
Kentucky Fried Chicken que Trying to Fuck in the Kitchen
Chorizo en baño María que María te bañe el chorizo
Lo hizo el cura Melchor que cúrame el chorizo
Montenegro que te monte un negro
Unas pelotas negras que unas negras en pelotas
La hija del Rajá que la -bliiiip- de la hija
Tita, dame té que dame tetita
Dos tazas de té que dos tetazas
Huevos besamel que bésame el huevo
Tirar las torres gemelas que tirarse a las gemelas Torres
La culata del revólver que revolverte la culata
Tres hoyos en el techo que te echo tres en el hoyo
La papaya tapatía que tápate la papaya, tía
Las cumbres de maltrata que maltrátame las cumbres
Los montes de Tapachula que tápate los montes, chula
El Consulado General de Chile que el General con su chile de lado
El Pico de Orizaba que te rizaba el pico
Emeterio, Zacarías, Saturnino y Guajardo que meterlo, sacarlo, sacudirlo y guardarlo
El que llegue primero a la meta que el primero que llegue te la meta
Carmelo y Benito que venir y tocármelo
Huevos de arañas que arañas los huevos
Tubérculo de papa que ver el culo de tu papá
Huevos con machaca que machacar los huevos
Una negra en el Canal de la Mancha que una mancha en el canal de la negra
Las lechugas de parcela que las pechugas de Marcela
Te pongo un hongo venenoso que vengo y te pongo el oso
Tirar al guardameta que te tire y la meta un guarda
Que te guste el heavy metal que te guste que te la meta el heavy
Ésta es la hora clave que ahora te clave ésta
El gran arte de Goya que agrandarte la argolla
Un pequeño saltamontes que un pequeño te salte y monte
Trepar el palo encebado que encebar y trepar el palo
Mi mamá me mima que mimí me mama
Meter el tema que temer que te lo metan
Traspasar que pasar atrás
El aceite Texaco que Texaco el aceite

Tampoco es lo mismo...
Dormirse en el instante que dormirse en el acto
Preparar las maletas que preparar las petacas
Aventar una varita que echar un palito
La monja no tiene remedio que la monja no tiene cura
¡Virgen Santa! ¡Un cadáver! que ¡Puta madre! ¡Un muerto!
Un coyote sin pierna que un coyote cojo
Dar un beso en la oscuridad que dar un beso en lo oscurito

Enoch A. Jiménez